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Terra
La Coctelera

PAUSA

Manuel Jesus | 20, may

PAUSA

Una página déspota

infringiendo su desdén

desde una crepuscular calma

desbaratándose altanera

con bufido nocturno.

Sé que mis manos callan,

que no hallaran hervor

en el chasquido del día,

que tendré que cubrirlas

con archivos de sueños

que amarillean mi colchón.

Y es que es verano,

la luna se adueña

del confín impreciso

que riela su mensaje.

RECUERDO

Manuel Jesus | 5, may

RECUERDO

(Para mi hermana)

Los vencejos diciendo del atardecer

sobre nuestras formas impecables,

tatuados los tejados de buhardillas

que bullían vida con ínfimo hilo

y el vozarrón del campanario,

grave, apostando por las ocho.

Tú: las coletas y tus carreras

en pos del diábolo que era estrella

en tu celaje sin salpicón de tormenta.

Yo: acodado en el pico de la terraza,

disgregando la cuesta de la calle

de su atónico postramiento,

encumbrándola encima de antenas.

Juntos coreando un son imposible

al sofoco que nos soplaba el paredón,

ahí, cuando los vecinos lustraban hamacas

para la nocturna cita ineludible

de esa frescura de cuño popular.

Entonces, salía nuestra madre

y nos llamaba a cenar nombrándonos,

o nos reñía por el sudor seco

que nos esbozaba riachuelos en el cuello.

Seguro que el tiempo se contuvo,

que apresó con sus garras de hiel

un borbotón que nos tiznó

y que hoy veneramos su mancha.

Manuel Jesus | 30, abr

Sonrosado se viste el viento

entre el perfil detenido de la gárgola

que enjuicia la curva del horizonte

desde la catarata pétrea de su iris.

Al poco, anocheció sin un galope,

sin que nada desentumeciera

el silbido sonrosado del viento.

FUTURO

Manuel Jesus | 27, abr

 

FUTURO

 

Lo contemplamos como a un ser horrible,

capaz de engullirnos sin rastro,

privándonos de las huellas que enaltecíamos

y que se nos derritieron apresuradas,

aún antes del indicio de nuestro esqueleto.

Hasta el sueño se esclavizó tras él

para sucumbir, torturado y ahíto,

en el recodo que fingió una pestaña

y que tomó por presto asidero.

Creo que nunca reaccionamos:

la noticia que difundió su cercanía

(él tan campante, a dos pasos del hoy)

nos emborronó la escena

y volvernos a comenzar de nuevo,

a poco, nos bebió el presente.

Quizás llegamos a decir algo,

sólo por evidenciar la fuga del eco,

pero se enfundó en pasado fútil,

apresurado en desmentirnos

con hipérbole urgencia.

Se acomodó en nuestra nariz.

Luego, una vez familiar,

se amigó con los soslayos

y ausentó todo lo recorrido

con la turbiedad de lo banal.

Cuando fue roca milenaria,

con estruendosos latidos eruptivos,

nos cobijó de acechanzas

en la angostura de sus grietas,

precisamente a nosotros,

abisales gentes.

FUTURO

Manuel Jesus | 27, abr

 

FUTURO

 

Lo contemplamos como a un ser horrible,

capaz de engullirnos sin rastro,

privándonos de las huellas que enaltecíamos

y que se nos derritieron apresuradas,

aún antes del indicio de nuestro esqueleto.

Hasta el sueño se esclavizó tras él

para sucumbir, torturado y ahíto,

en el recodo que fingió una pestaña

y que tomó por presto asidero.

Creo que nunca reaccionamos:

la noticia que difundió su cercanía

(él tan campante, a dos pasos del hoy)

nos emborronó la escena

y volvernos a comenzar de nuevo,

a poco, nos bebió el presente.

Quizás llegamos a decir algo,

sólo por evidenciar la fuga del eco,

pero se enfundó en pasado fútil,

apresurado en desmentirnos

con hipérbole urgencia.

Se acomodó en nuestra nariz.

Luego, una vez familiar,

se amigó con los soslayos

y ausentó todo lo recorrido

con la turbiedad de lo banal.

Cuando fue roca milenaria,

con estruendosos latidos eruptivos,

nos cobijó de acechanzas

en la angostura de sus grietas,

precisamente a nosotros,

abisales gentes.

ARREBATO PAR

Manuel Jesus | 20, abr

ARREBATO PAR

Cuando trepaste al altillo

y vi la punta de tus bragas,

me separé de mi cuerpo,

me licué por la espalda.

Corrí el suelo, asegurado,

enfriado como pura agua,

mas mis titilantes retinas

refulgían con la demanda

que tú, sinuosa, sabías

en el perfil de tu mirada.

Embotellaste mis despojos

como si no fuera nada

y en fortuito descuido,

me derramaste en tu falda.

Tendido, piernas arriba,

nos empapamos en brasas,

nos succionamos en besos

y tejimos una cama

con pétreo terrazo frío,

ensoñado entre albahacas,

para dejarnos huidos

sin sopesar el mañana.

PUBLICACIONES KABALCANTY ABRIL 2012.

Manuel Jesus | 12, abr

PASADOMAÑANASERAOTRODIA

Manuel Jesus | 9, abr

PASADOMAÑANASERAOTRODIA

Pasado mañana fue otro día:

los rostros se desvelaron por encanto,

los costurones de las cicatrices se irguieron

y los cabellos redimieron los ceños

como si el antes no hubiese sido fiable.

El alborozo que embelesó la travesía

sazonó los otoños menos imprevistos

de los que todos quisieron elucubrar.

Se hizo turgente una monstruosa sombra,

tan densa y pegajosa como la desconfianza,

y no tuvieron mas remedio que iluminar

sus reuniones con meros artificios.

Sus palabras terminaron por enredarse

con sus pasiones, sus soledades y sus necedades.

Terminaron por obviar el canto del gallo

y hacérseles insufrible el mutuo aliento,

aquel que creyeron embalsamado en mentol.

Apenas se oyeron pasos al disgregarse,

solamente el hueco roto entre la maleza,

donde volvería a residir la hojarasca en breve.